En una familia habituada desde hace años a convivir con la atención mediática, no todos responden de la misma forma cuando el apellido vuelve a estar envuelto en la controversia. En esta ocasión, quien marca una diferencia clara es Enrique Iglesias frente a las acusaciones que señalan a su padre, Julio Iglesias, por presuntos comportamientos inapropiados hacia antiguas empleadas.
El cantante veterano decidió pronunciarse públicamente mediante un comunicado en el que rechaza de forma contundente las denuncias y asegura ser víctima de un ataque injustificado contra su reputación. Con estas palabras, Julio Iglesias buscó frenar la polémica y defender su honor ante la opinión pública.
Sin embargo, la actitud de Enrique Iglesias ha llamado especialmente la atención. A diferencia de otros familiares, no ha expresado respaldo público, ni ha replicado el mensaje de su padre, ni ha ofrecido declaraciones, ya sea de manera directa o velada, sobre la situación. Su única aparición en redes sociales se ha producido desde un ángulo completamente distinto.
Lejos de aludir al escándalo, Enrique compartió un video íntimo junto a su hija Mary, mostrando un momento cotidiano y relajado centrado en su rol como padre. Este gesto, en un contexto donde cada acción se analiza al detalle, ha sido interpretado como una elección deliberada de mantenerse al margen y no sumarse al discurso que se ha formado en defensa de Julio Iglesias.