El pasado martes se vivió un momento incómodo en el programa El Gordo y La Flaca, luego de que Carlitos, el productor, hiciera un comentario sobre Mily, la esposa de Raúl de Molina. Sus palabras no fueron bien recibidas por el conductor, quien reaccionó con evidente molestia al considerar que la broma había cruzado un límite personal.
Todo ocurrió después de que Raúl compartiera una anécdota sobre la rutina de ejercicios que mantiene tras una operación. Sin embargo, el tema tomó un giro inesperado cuando se insinuó que su esposa tenía cierta cercanía con su entrenador personal, llegando incluso a mencionarse que este podría darle masajes en un spa, lo que generó incomodidad en el presentador.
La situación fue relatada por la periodista Mandy Fridmann durante una intervención en el programa de Javier Ceriani. Según explicó, Raúl interrumpió el show y expresó su disgusto, señalando que se trataba de una falta de respeto hacia su esposa y dejando claro que no estaba dispuesto a tolerar comentarios que afectaran su imagen o integridad; “No le gustó el chiste, no le gustó la broma, se la estaba haciendo Carlitos, el productor. Paró el show y dijo: ‘No me parece esto. Es una falta de respeto con mi esposa, que estén mandando los productores a que Carlitos se burle y hable de la integridad de mi esposa. No voy a hablar más, no voy a hacer más nada y estoy muy ofendido porque se están metiendo con la integridad de mi esposa y no me da risa’”, habría manifestado Raúl.
El entrenador en cuestión es Ernesto Gómez, un reconocido coach de 33 años que trabaja con varias celebridades y que además entrena junto a Raúl y Mily. Fridmann aclaró que nunca existió tal situación en el spa y que se trató simplemente de una broma mal interpretada, aunque fue suficiente para que el conductor pidiera a la producción no volver a tocar ese tipo de temas.