Michelle Galván abrió su corazón para hablar sobre uno de los momentos más importantes y difíciles de su vida: la llegada de su segundo hijo, Alexander. La presentadora compartió que, aunque la felicidad por convertirse nuevamente en madre fue enorme, también tuvo que enfrentarse a sentimientos y situaciones que no siempre se ven desde afuera.
La conductora reconoció que está viviendo nuevamente la depresión posparto y habló con sinceridad sobre los retos que ha enfrentado, entre ellos la mastitis, la culpa, la tristeza y la recuperación después de una cesárea. A través de su experiencia, destacó que la maternidad no siempre es perfecta y que muchas madres atraviesan momentos difíciles en silencio.
Michelle también reflexionó sobre cómo sus hijos se han convertido en su principal motor, mientras ella aprende a cuidar de sí misma y a aceptar esta nueva etapa de su vida. Con un mensaje lleno de empatía, recordó a otras madres que no están solas y que los cambios emocionales y físicos que acompañan la maternidad no las hacen menos valiosas como madres.
Finalmente, la presentadora agradeció el apoyo de su pareja y de las personas que han estado presentes durante este proceso. Con su testimonio, buscó visibilizar una realidad que muchas mujeres enfrentan después del parto y recordó que cada día representa una nueva oportunidad para sanar, aprender y disfrutar de esta etapa junto a sus hijos.